Reflexionar sobre lo que implica “ser periodista” en estos tiempos es un desafío cuya envergadura es tan importante como transitar este camino que para muchos se inicia en el cursado de una carrera universitaria, continúa con la inserción en el estrecho mercado laboral-profesional y no finaliza sino hasta que la sed de aprendizaje queda saciada. O sea, casi nunca.
Dicha reflexión, puesta en términos filosóficos, obliga a la revisión histórica.
En este sentido, sería necesario bucear en la historia delineando algunos conceptos ensayados sobre algunos términos que tanto en su génesis como en su desarrollo, indefectiblemente se encuentran determinándose mutuamente, en una especie de “sistema”.
En primer término, es importante definir qué es ser periodista en términos de su función en la sociedad. Y la pregunta se torna inevitable ¿es una profesión o un oficio?
Claro está, su inclusión en las categorías de oficio o de profesión según corresponda indica no solo su función, sino también su legitimidad, recorriendo el camino de la verdad, la responsabilidad y el respeto que dicha situación enviste.
La Real Academia Española define al periodista como la “persona legalmente autorizada para ejercer el periodismo”. Y al periodismo como la “captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades”. No obstante, este concepto no revela ni la especificidad ni la densidad de la tarea periodística. Porque el periodista “no solo escribe sino que construye la información, tarea en la que se incluye un alto grado de interés y de curiosidad, etapas de documentación y de búsqueda y verificación de las fuentes, de selección y de valoración del grado de noticiabilidad y de interpretación del acontecimiento”.[i]
Volviendo al concepto establecido por la Real Academia Española, se podría entender al periodista como una persona que, más allá de su capacidad, talento, experiencia o estudios acreditados, cuenta con el beneplácito de alguna ley establecida a los fines que las reglas laborales lo exigen.
Sin embargo, no se puede pasar por alto una realidad que incluye al periodismo de nuestro país: la falta de profesionalización.
Profesiones con distinta tradición, como la medicina, la abogacía y la ingeniería –por nombrar solo algunas- cuentan con sus respectivos colegios profesionales, que se encargan, entre otras cosas, de regular honorarios profesionales. Más allá de lo estrictamente económico, estas instituciones le confieren legitimidad a la profesión y a los profesionales. Y además, son las encargadas de establecer los alcances de la profesión, sus aplicaciones y límites. Es decir, le confieren un marco de legalidad y legitimidad necesarias para el ejercicio ético de todas las profesiones.
En el periodismo, los límites son difusos. Y esta falta de regulación redunda en la ausencia de una especificidad de la profesión y en lo que se podría catalogar como un nuevo perfil: el periodista multitarea que surge también a causa de la precarización laboral.
El mercado laboral, en lo que al campo periodístico se refiere, no tiene lugar para todos los profesionales que año a año egresan de las distintas facultades y escuelas de periodismo. En este contexto, el egresado de carreras de comunicación encuentra en otros nichos la oportunidad de trabajo, dejando a un lado su vocación, oficio y profesión.
La influencia de las nuevas tecnologías
No obstante lo ensayado hasta recién, otra lectura es posible a la luz de la aparición de nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
En el artículo de Migdalia Pineda denominado “La profesión de periodista y los retos de las tecnologías de información”[ii] la autora aborda este nuevo contexto delineando las perspectivas sobre el desarrollo del periodismo en el siglo XXI.
En este sentido, sostiene que “se irán abriendo nuevos campos de trabajos emergentes que convivirán paralelamente con los tradicionales (…) para dar cabida a oportunidades de trabajo relacionadas con actividades de análisis y orientación mediante la producción de materiales de contenido económico, financiero y políticos dirigidos a clientes específicos, a través de Internet, los foros de opinión on line y los periódicos personales o weblogs (…)”.
La aparición de nuevas tecnologías conlleva a una expansión y apertura de las tareas periodísticas. Entonces, el periodista multitarea que mencionaba párrafos arriba cobra un sentido positivo.
Los nuevos trabajos vinculados a las nuevas tecnologías como la producción digitalizada de contenidos multimedia; las telecomunicaciones e informática; la edición y distribución de servicios especializados on line por diferentes vías; la gestión de la información para la conformación de bases de datos especializados en comunicación y campos afines; y la planificación y producción de software educativo y cultural a través de CD ROM y videos, entre otros; aparecen como alternativas al ejercicio del periodismo tradicional.
Pero, al tiempo que se constituyen como nuevas oportunidades, obligan a una readaptación de las tareas para las cuales el periodista egresado de alguna facultad está preparado. En término de Pineda, se podría decir que los nuevos perfiles profesionales y las nuevas tareas conllevan una reclasificación de funciones, entre las que se cuentan la búsqueda de información on line, actualización permanente y puesta en página de información personalizada, realización multimedia de los materiales y documentación digital de sustento de las informaciones. Estas y otras “parecen entrar en un proceso de globalización laboral”.
Así las cosas, cabe preguntarse si es el periodista quien debe adaptarse a los cambios que depara el campo laboral y, por su propia iniciativa capacitarse a tales fines; o si no sería conveniente que los planes de estudios de las carreras de periodismo y comunicación incorporen a los contenidos tradicionales, aquellos afines a las nuevas tecnologías. De esta manera, el periodista encararía su salida laboral con mayor y mejor preparación, contando además con otras cualidades. Y es que como dice Pineda, “el comunicador del futuro para ser competitivo en el mercado de trabajo deberá tener capacidad de adaptación a los cambios, polivalencia de funciones y aprendizaje secuencial y de por vida”.
Nuevas tecnologías, ¿nuevas responsabilidades?
El periodismo juega un rol fundamental en la consolidación de la democracia, el desarrollo y la justicia social. “Produce las noticias que construyen una parte de la realidad social y que posibilitan a los individuos el conocimiento del mundo al que no pueden acceder de manera directa”.[iii]
Teniendo en cuenta semejante grado de responsabilidad y el grado de influencia que tiene esta profesión en la formación de la opinión pública, en el proceso de cambio y readaptación por el que transitan los periodistas de hoy, no debe olvidarse un elemento fundamental: la ética profesional.
La avalancha informativa que se produce como consecuencia de la aparición de nuevas tecnologías –con el uso de Internet como estandarte- desdibuja en cierto modo el circuito de la comunicación que, básicamente establece la existencia de un emisor (quien elabora la noticia), un mensaje (la noticia) y un destinatario (el público).
Si, siguiendo a Ignacio Ramonet[iv], “se podía describir hasta ahora el periodismo como la forma de una organización triangular: el acontecimiento, el mediador y el ciudadano”, ¿es posible pensar que esta descripción es transgredida por el estrechamiento de los límites entre el acontecimiento-información-noticia y el público que lo consume?
Ramonet insiste en que “ese triangulo se ha convertido en un eje. En un punto está el acontecimiento y en el otro está el ciudadano. (…) Todos los media intentan poner al ciudadano directamente en contacto con el acontecimiento. Por tanto, existe la creencia de que uno puede informarse solo”[v].
Basta con contar con una conexión a Internet, una cámara digital, una palm, una computadora portátil (por nombrar solo algunos artefactos tecnológicos) para captar un acontecimiento y transformarlo en noticia. Si hasta los medios de comunicación promueven la “participación ciudadana” instando al ciudadano común a sentirse juez y parte de la noticia.
Por todo esto, el periodista de hoy se encuentra ante un gran desafío. Enfrentar día a día su tarea de manera responsable, ética y fiel a la verdad, de manera tal que -lejos de que el rol que cumple en una sociedad democrática sea subestimado y desgastado- ratifique su función como auténtico mediador entre el hecho y su aceptación como “realidad”. Ya que teniendo en cuenta que –en términos de Eliseo Verón[vi]- la noticia periodística es un tipo genérico de texto que da cuenta cotidianamente de lo que ocurre en el mundo, cobra sentido en la sociedad porque se aceptan como reales los acontecimientos que construye.
Conclusión
Hasta aquí, podríamos caracterizar al panorama actual del ejercicio periodístico a través de los siguientes puntos, que lejos de postularse como problemas aislados, tienen estrecha vinculación el uno con el otro:
- Difusión de los límites en las tareas y responsabilidades periodísticas: aparición de un nuevo perfil, el periodista “multitarea” opuesto al periodista especializado.
- Ausencia de colegiación y matriculación profesional: carencia de marco legal y legítimo del ejercicio periodístico.
- Precarización laboral: búsqueda de oportunidades de trabajo en otros campos que ofrece el mercado.
- Aparición de nuevas tecnologías: alternativas al trabajo periodístico, con aplicación de saberes a otras áreas. Necesidad de formación en las nuevas áreas de trabajo.
- Masividad en la información: autoinformación. Mayor protagonismo del público. Necesidad de revalorizar la verdad, la ética y la responsabilidad del periodista como estandartes de la profesión.
[i] Martini Stella (2000): “Periodismo, noticia y noticiabilidad”. Argentina. Grupo Editorial Norma.
[ii] Pineda, Migadalia (2005): “La profesión de periodistas y los retos de las tecnologías de la Información”, en Diálogos de la Comunicación Nº 72
[iii] Martini, Stella. Op.Cit.
[iv] Ramonet, Ignacio (2003): “Ser periodista hoy”, en La tiranía de la comunicación. Editorial Debate.
[v] Ramonet, Ignacio. Op. Cit.
[vi] Verón, Eliseo (1987): “Construir el acontecimiento”. Barcelona, Editorial Gedisa.
*Trabajo corresondiente al módulo "El espacio de la producción periodística", de la Diplomatura en Periodismo.
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